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22.2.10

Destinos (¿finales?)

Después de dias de pensarlo.
Absorto y a la vez en todas partes.
Harto de esto y expectante de lo que vendrá,
tomé la desicion de volver a ti.

Creía que durante este tiempo te había estado olvidando,
que mi último tributo había comprado tu paz y de paso la mia.
Pero hoy me descubro aterrado por tu imagen.
Casi tanto como atraido por la fuerza que ejerces sobre mis manos, mis músculos, mi espina.

Una única voz.
No se si la más cuerda o las más demente
me llama a la precaución.

Sabe que pasa.
sabe que puede pasar
y lo transmite en códigos intelegibles

Cuando sea el momento,
cuando ya no haya luz
sólo ese silbido lanzado al vacio
un atentado contra el silencio me acompañará.

31.12.09

Al filo del 2009...


Acabamos el año como quien ha caminado por horas bajo la lluvia y el frío. Por detrás del hombro miramos el recorrido del 2009 y ponemos nuestras esperanzas en un rayo de sol que caliente nuestros huesos y entibie nuestras almas.



Pero. ¡Ay del año que agoniza! Anciano desahuciado del cual lo único que esperamos ya, es la fiesta de su funeral. Pendiente que a nada nos ha llevado mas que a la certeza de que el próximo será aun más empinada y pedregosa. Poco más ha dejado que un amargo sabor a incertidumbre; un ominoso signo de interrogación que flota sobre un abismo.


Los abrevaderos de la Fé poco a poco se han ido secando por la corrupción de la indulgencia, la impunidad que gozan los 'hombres santos', el pragmatismo del dogma y la hipocresía del creyente. Lo mismo la esperanza en el proyecto de los hombres y sus instituciones. Seres llenos de avaricia que han explotado tanto a los hombres mismos como al lugar en el que habitan. Los grandes cónclaves de la humanidad terminaron en torres de babel. Ruinas multimillonarias, monumentos al cinismo.


Mientras tanto, la tierra nos castiga con voz furiosa y agonizante la falta de respeto que hemos tenido con nuestra madre; se ha hecho patente que el american dream sólo existirá mientras muestre su cara de pesadilla para todos los demás.


Con trabajo navegamos en las turbulencias de la tormenta que se nos avecina. Esta crisis cuyos manos golpean todos los ámbitos de nuestra existencia nos proyecta a todos, pero de manera individual, hacia el vacío. Como si una fuerza centrífuga nos disparara a todos hacia lugares cada vez más solitarios.


Y eso es lo peor.


¡Ay de este año! Tan lleno de tantas y tantas despedidas. Demasiadas para recordarlo con alegría.


Hay un leviatán que le ha declarado la guerra al hombre y pareciera que la linea de la trinchera destinada a contenerlo se adelgaza a cada momento. Que la gente buena es cada vez menos y que las discrepancias, la economía, el estrés generan abismos entre núcleos que al perder su negativo están condenados a la extinción.


Pero sumarnos a la voz de alarma es redundante. No hacen falta más voces que señalen el fantasma que se cierne sobre nuestras cabezas. Es ocioso describir el frío que recorre la espalda de la humanidad; todos lo sentimos.


Esto es un llamado del hombre para el hombre mismo. No permitamos que la corriente nos lleve de uno a uno. Excavemos en nuestros corazones, la mina de la empatia aun no se ha acabado y que bajo esa mirada las diferencias podrían ser subsanadas. Eso y la solidaridad serán las únicas cuerdas de seguridad que tendremos en el futuro.


La humanidad se ha puesto la máscara de sistema y bajo ese manto una y otra vez se ha traicionado a si misma. Pocos son los que aún le guardan un amor incondicional. Pero si dejamos que esa lógica envenenadora penetre nuestras esferas más cercanas, entonces verdaderamente estaremos perdidos.


Frente a la tempestad que se avecina no habrá mas que anteponer la única fuerza capaz de resistirla.


El amor.


Eso que nace entre hermanos, amigos y amantes. Ese remanso de paz después de las batallas cotidianas. El lugar fresco y sanador sin el cual somos poco más que autómatas.


Eso que sentimos que se esta muriendo ahogado bajo toneladas y toneladas de mierda.


Que no nublen nuestra vista los rencores, mal entendidos, desilusiones y el propio vértigo que generan nuestra dinámicas de vida hoy en día. Corrijamos el paso y aprendamos a perdonar y admitir nuestros errores y defectos; que somos únicos, pero que no por eso tenemos la verdad. Que así como somos nosotros mismos,seremos siempre el 'otro' de alguien más. Débiles y vulnerables como quien está a nuestro lado.


Tal vez ya estamos aprendiendo la lección a la mala y de forma tardía, pero no por ello es menos necesaria. El hombre aislado sólo es potencia y la fuerza necesaria para dar el golpe de timón sólo será alcanzada en colectividad.


Si estos tiempos venideros se dibujan oscuros, si lo que tenemos frente a nosotros es el invierno de la humanidad, busquemos calor en la gente que nos rodea. Soltemos las armas y unamos nuestros hombros. Unidos, todavía podremos construir algo más.

1.9.09

Satélites de la Muerte

"Una planta al nacer es débil y frágil, pero cuando crece y se convierte un fuerte y duro árbol quiere decir que esta cerca de morir...La rigidez y la dureza son satélites de la muerte..."

Alexander Tarkovski hace hablar a su padre en un homenaje póstumo llamado Stalkers (URSS, 1979).

Este principio taoísta también se ve, y se siente, al abrazar a un niño cuyo desamparo se transformó en ira; en un muro sostenido únicamente por el coraje y que sin embargo deja las armas y se derrite con el contacto humano.

Si sabemos esto; ¿por qué nos erigimos en un cúmulo de fortalezas abandonadas? ¿Por qué preferimos nuestra aniquilación antes de hacer las paces con nosotros mismos, con los que nos rodean y con nuestro planeta?

18.6.09

Carceles etereas

Hace poco, un descubrimiento de la física lanzo una nube más sobre el cielo que se abre a los ojos del que aquí les escribe.

Ignorando los pormenores científicos del dato en cuestión, podríamos resumirlos en una máxima tan sencilla como desoladora: nunca hemos podido (ni podremos jamás) tocar a alguien. Como si nos rodeara un aura acrílica, flexible e infinitamente delgada que nos separa de todos los demás. Habitamos una burbuja nuclear de la cual nunca podremos salir para tocar a alguien más.

En pequeñísimos espacios habitan distancias infinitas.

¿Comparten el sentimiento de soledad que emana de esta afirmación?